La red social de los vídeos en bucle de 6 segundos, Vine, ha anunciado que echa el cierre. Propiedad de Twitter y abierta en 2013 como intento innovador de diversificar el negocio, Vine no ha podido resistir al mal momento de la red social del pajarito. La red social ha decidido bajar la verja de la aplicación, que también había sucumbido ante otros formatos y ante la marcha de sus influencers hacia otras redes sociales como YouTube, Instagram o Snapchat.
Lo que más célebre hizo a Vine fue, sin duda, el sentar las bases para los vídeos cortos que hoy utilizamos en otras redes sociales, y que éstos pudieran reproducirse en bucle, lo cual hacía que la gente pudiera dar rienda suelta a su creatividad.
Vine fracasó porque no supo adaptarse a lo que venía
En cuanto a marketing, Vine no estaba monetizada de forma nativa, por lo que los creadores no podían percibir dinero por sus vídeos, algo que provocó que los más famosos influencers de esta red se marchasen a otros lugares donde poder recibir una retribución por sus contenidos patrocinados. En cuanto a publicidad, sus seis segundos eran demasiado poco tiempo como para crear una historia potente, que es lo que demandan hoy los usuarios.
Pero eso no quiere decir que no fuese un lugar donde no pudiéramos divertirnos. En YouTube todavía podemos ver los famosos «Vine Compilations» de los usuarios de la ya extinta red social, y la mayor parte de influencers que la hicieron célebre están en otros lugares, por lo que el final de Vine no es realmente una pérdida, es un «cambio de domicilio». Los grandes viners, como Nicholas Megalis, Jerry Purpdrank o Jerome Jarre, ya están presentes en otras redes sociales.
Os dejamos un extracto de lo mejor de Vine en estos tres años. ¡Adiós, Vine!
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